El teléfono ya no se queda sonando
El asistente atiende las llamadas y los WhatsApp de la hora pico. Los que antes cortaban y pedían a otro lado, ahora te piden a vos.
"A las 21:30 no tengo una mano libre. Ahora no hace falta."El dueño
Un asistente atiende WhatsApp y el teléfono por vos. La web, el QR de las mesas y el mostrador entran a la misma pantalla de cocina, con un tiempo prometido que se cumple.
Primer mes gratis. Después, desde $ 49.000 por mes. Sin comisión por pedido.
Tocá cada uno y mirá cómo pide. Ninguno necesita que alguien del local deje la plancha para atenderlo.
Abre el link que le pasaste por Instagram
"Elijo, veo cuánto es y a qué hora llega. Listo, no tuve que llamar a nadie."
Escanea el QR que está sobre la mesa
"Pedí otra porción de papas sin levantar la mano. Llegó a la mesa."
Escribe al WhatsApp del local, como siempre
"Mandé un audio y me contestaron al toque, con el precio y la hora."
Llama al local en plena hora pico
"Atendieron enseguida, me dijeron el precio y a qué hora lo retiro."
Los cuatro pedidos de arriba, más los del mostrador, cayeron en la misma pantalla. Ordenados por la hora que se le prometió a cada cliente.
Cada pedido aparece con su hora de entrega. Los atrasados se marcan para que no se pierdan.
Un timbre avisa cada pedido nuevo, venga de donde venga. No hay que mirar cinco aparatos.
Dirección grande, teléfono, cuánto cobrar y el vuelto. Se imprime con la impresora que ya tenés.
Marcaste "listo" sin querer: un toque y vuelve. Nada se rompe por apurarse.
Un botón corta los pedidos de todos los canales a la vez. Otro los vuelve a abrir.
Grabado del sistema andando, con la carta de un local real y la cocina recibiendo pedidos. Lo que ves acá es lo que vas a usar.
Antes de confirmar cualquier pedido, por cualquier canal, el sistema mira cuánto trabajo tiene la cocina en cada franja y calcula la hora que de verdad puede cumplir. Así el cliente no llama a reclamar y vos no apagás el asistente a la segunda noche.
Mové la barra y mirá cómo cambia la hora que se promete.
Las mismas personas de siempre en tu local, con menos problemas.
El asistente atiende las llamadas y los WhatsApp de la hora pico. Los que antes cortaban y pedían a otro lado, ahora te piden a vos.
"A las 21:30 no tengo una mano libre. Ahora no hace falta."El dueño
Pagás un abono fijo por mes. No hay comisión por pedido: vendas 100 o 2.000, el precio es el mismo.
"Lo que cobro es lo que entra."La que hace la caja
Cada cliente queda con su teléfono, su dirección y lo que pide siempre. Sabés quién es habitual y quién hace rato que no vuelve.
"Ya sé que Rosa pide el pollo con limón."El que atiende
Ticket con la dirección grande, el teléfono, cuánto cobrar y con cuánto paga. Menos vueltas, menos llamadas desde la vereda.
"Llego, cobro, doy el vuelto justo y me voy."El cadete
Con el QR, cada mesa pide cuando quiere. La cuenta de la mesa se arma sola y se cobra al final.
"No me olvido más de la mesa del fondo."La moza
Una sola pantalla, en orden, con la hora prometida. Sin papelitos, sin gritos y sin cinco celulares sonando.
"Miro la pantalla y sé qué sale primero."El cocinero
Mové las barras con los números de tu local.
La instalación la hacemos nosotros, sin costo: cargamos tu carta, armamos tus QR y te dejamos la cocina andando. Después elegís si querés que el asistente atienda WhatsApp, el teléfono, o los dos.
Sin comisión por pedido. Primer mes del plan base gratis. Precios sin IVA.
Web, QR de mesa y mostrador caen en la misma cocina, ordenados por la hora prometida. Nada se anota en un papel.
El asistente responde audios y mensajes en segundos, a cualquier hora, con los precios de tu carta. Vos solo mirás la cocina.
Antes de confirmar mira cuánto trabajo tiene la cocina. No promete 20 minutos cuando vas una hora atrasado.
A las 21:30 pueden entrar tres pedidos juntos: ninguno escucha ocupado, ninguno corta y pide a otro lado.
Una llamada de pedido cuesta unos $ 600. El pedido que se pierde por no atender vale mucho más, y la persona que lo atendía queda libre para cocinar.
Cada chat y cada llamada quedan en el panel: qué pidió cada cliente, qué se le dijo y a qué hora. Nada depende de la memoria de nadie.
Sumá lo que quieras usar
No hace falta. La pantalla de cocina tiene una lista de pedidos y un botón grande: tocás "listo" cuando sale. Eso es todo lo que hace la cocina.
La carta, las zonas de reparto y los horarios los cargamos nosotros al arrancar. Después, cambiar un precio o marcar un faltante es tocar un renglón; te lo mostramos por videollamada y queda grabado.
El sistema corre en un servidor con copia de seguridad todos los días. Si se corta tu internet, la pantalla de cocina avisa que perdió conexión en vez de quedarse muda, y lo que ya había entrado sigue a la vista.
Los pedidos por teléfono y mostrador los seguís cargando a mano en la misma pantalla, como siempre. Y si la cocina no da abasto, pausás los pedidos con un botón y los reanudás cuando quieras.
Tenés nuestro WhatsApp directo, también el sábado a la noche.
El alta la hacemos nosotros. Con tu carta en mano (una foto del menú alcanza) la cargamos y te mandamos el link de tu web, el QR de las mesas y el acceso a la pantalla de cocina. Eso es cuestión de días, no de semanas.
Lo que más puede demorar es conectar tu número de WhatsApp, porque depende de una aprobación que no hacemos nosotros. Mientras tanto la web, el mostrador y el QR ya funcionan.
No. Funciona en el celular, la tablet o la computadora que ya tenés, desde el navegador. No se instala nada.
Para la cocina conviene una tablet o un monitor viejo donde la lista se vea grande, pero cualquier pantalla con internet sirve. Si querés imprimir comandas, se imprime desde el navegador con la impresora que ya tengas; no es obligatorio.
Escribinos y en una charla de diez minutos te mostramos cómo quedaría con tu carta.